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1.1 El Atestado: El Libro Segundo, Título III de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (en adelante LECrim), artículo 292, indica: “Los funcionarios de Policía Judicial extenderán, bien en papel sellado, bien en papel común, un atestado de las diligencias que practiquen, en el cual especificarán con la mayor exactitud los hechos por ellos averiguados, insertando las declaraciones e informes recibidos y anotando todas las circunstancias que hubiesen observado y pudiesen ser prueba o indicio del delito“.

1.2. Objeto: El objeto del atestado, según el artículo 282 de la LECrim., es:

  • Comprobar el delito.
  • Descubrir a los delincuentes.
  • Recoger todos los efectos, instrumentos o pruebas del delito.
  • Ponerlos a disposición judicial.

Por lo tanto, de estos dos artículos ya referenciados, podemos sacar una definición de atestado.

1.3. Definición: Se define el atestado como:

“Conjunto de diligencias que realiza la Policía Judicial con objeto de comprobar el delito, descubrir al delincuente y recoger las pruebas del delito, para ponerlas a disposición judicial”.

“Documento oficial en que una Autoridad o sus agentes hacen constar como cierto algún hecho”.

“Se podría decir, además, que es la base para la iniciación de un sumario”.

1.4. Iniciación:

La iniciación de un atestado se puede deber a:

1. Denuncia verbal o escrita de un particular. Según el artículo 292 de la LECrim.

2. Por la propia iniciativa: Por el conocimiento de un delito público, según determina el artículo 284 de la LECrim.

3. Ante el requerimiento de la Autoridad Judicial o Ministerio Fiscal (o del particular en delito privado), según los artículos 282, 284, 287 y siguientes de la LECrim.

1.5. Carácter del atestado:

El atestado, en cualquiera de los tres casos anteriores, se considera a todos los efectos legales como una DENUNCIA (artículo 297 de la LECrim).

De todo accidente de tráfico se pueden derivar una serie de responsabilidades penales y/o civiles. Atendidas, en primer lugar la trascendencia penal de un accidente de tráfico tenemos:

Visto el cuadro anterior, y, considerado el carácter indicado para cada uno de los anteriores, será obligación de la Policía Judicial el instruir atestado en todos aquellos casos en que el delito sea público, si bien, será necesaria denuncia de parte para el resto (semipúblicos y privados). No obstante, y según establece el artículo 639, 2º: “La ausencia de denuncia no impedirá la práctica de diligencias a prevención”. De este precepto se extrae, además, la necesidad de realizar atestado en todo caso que se trate de faltas contra las personas (muerte o lesiones).

No obstante, y en relación con la práctica diaria, se instruyen diligencias de todos aquellos accidentes en los que se personan los funcionarios policiales (ya sea a requerimiento o por casual encuentro en la práctica del servicio). Bien es cierto que -según lo anterior-, no exigirá por igual el instruir un atestado en un accidente en el que se producen varias muertes, que el accidente del que solo se deriven daños en cuantía mínima. Criterios de eficiencia hacen que de todo accidente presenciado por los agentes de policía judicial se redacten diligencias, pero no todas con el mismo contenido y destino. Así tenemos:

a) Atestado. Se instruirá cuando se hubieren cometido delitos y faltas contra las personas y, daños si superan los 60.000 euros. Dicho atestado será entregado en el Juzgado en los plazos y formas que previene la LECRIM. No obstante, dado que algunos de los ilícitos apuntados son perseguibles a instancia de parte -en las diligencias que así lo requieran-, se informará al encartado que debe presentar denuncia en el plazo de 6 meses, ya que de no hacerlo y transcurrido dicho plazo, prescribe la acción penal.

b) Diligencias a prevención. Se instruyen en los supuestos en los que no proceda la redacción de atestado (aún cuando se trate de simples daños y los implicados confeccionen el parte amistoso de accidentes sin solicitar la intervención de la policía). Son formatos que -a mano alzada- rellena el agente que interviene el accidente, se archivan en dependencias policiales y no se entregan a la autoridad judicial, salvo que aquélla las reclame a consecuencia de un procedimiento penal o civil seguido por el accidente en cuestión.

Si la solicitud de las mismas lo es por una compañía de seguros o por algún interesado en el accidente, se les entregará si:

  • No se entregó directamente en el Juzgado o a posteriori por requerimiento judicial.
  • Lo solicitan por escrito (al objeto de que haya constancia por si alguna Autoridad judicial las reclama con posterioridad, comunicarle que se entregó copia en su momento).

En algunos supuestos los centros de salud, hospitales... remiten directamente a la Policía Judicial certificados de las lesiones en las que actúan a consecuencia de accidentes de tráfico. Dichos certificados, en unión de las diligencias de prevención instruidas (si no hubo atestado), se remiten a la Autoridad judicial en todo caso.

c) Informe técnico. Procede la confección de un informe técnico (tras el pertinente atestado), en los supuestos siguientes:

Cuando se trate de un accidente en el que resulte una persona fallecida en el acto o en las veinticuatro horas siguientes.

  • Accidente de materias peligrosas.
  • Transporte escolar.
  • Si hay un elevado número de vehículos implicados.
  • Si resultan tres o más heridos graves; y, en todo caso.
  • Si lo solicita la Autoridad judicial

La composición del informe técnico es variable según el accidente, pero como elementos comunes a todo Informe podemos citar los siguientes:

a) Toma de datos.

b) Evolución del accidente (con determinación de puntos).

a) Croquis (especial atención a los puntos fijos).

d) Informe fotográfico.

e) Conclusiones.

Dada la imposibilidad material de hacer un informe técnico por cada accidente, se está imponiendo -y somos muchos los que pensamos que sería una buena solución-, como práctica, el captar en soporte video el lugar del accidente (con la precaución de que las cintas deben ser originales y vírgenes) para, si en su día es precisa la reconstrucción, contar con este material a través del cual se podrá realizar (huellas, posición original de los vehículos, localización respecto a puntos fijos...)

1.6. Valor del atestado:

El artículo 297 de la LECrim., determina:

Los atestados que redactaran y las manifestaciones que hicieran los funcionarios de Policía Judicial, a consecuencia de las averiguaciones que hubiesen practicado, se considerarán denuncias para los efectos legales.

Las demás declaraciones que presten deberán ser firmadas y tendrán el valor de declaraciones testificales en cuanto se refieran a hechos de conocimiento propio.

En todo caso, “los funcionarios de Policía Judicial están obligados a observar estrictamente las formalidades legales en cuantas diligencias practiquen, y se abstendrán bajo su responsabilidad de usar medios de averiguación que la Ley no autorice”.

1.7. Requisitos de forma: Determinados por la Ley:

  • Hecho en papel sellado o en papel común (artículo 292 de la LECrim).
  • Firmado por quien lo haya extendido y sellado si usare sello. (artículo 293 de la LECrim).
  • Se invitará a firmar a cuantos intervengan en cada diligencia y si se niegan a ello, se hará constar en el atestado (artículo 293 LECrim).

En todo caso, respetar las tres condiciones fundamentales que debe reunir un atestado:

  • PRECISIÓN: Que no es otra cosa que exactitud. Exactitud en las mediciones, en la redacción de las manifestaciones, en la determinación de las horas. No se debe utilizar expresiones dudosas.
  • CONCISIÓN: Que se logra seleccionando las personas a interrogar y las preguntas a formular. No por tomar un mayor número de manifestaciones se llega a un mejor conocimiento de las circunstancias del hecho.
  • DETALLE: Que consiste en no omitir dato alguno que pueda resultar esencial. Fundamentalmente de huellas, situación de los vehículos; y cualquier otra clase de pruebas, prestando especial atención a los elementos susceptibles de desaparición o desplazamiento, tras los momentos iniciales.

1.8. Plazos de entrega:

Cuando los funcionarios de la Policía Judicial actúen por iniciativa propia, en ningún caso, salvo el de fuerza mayor, podrán dejar de transcurrir más de veinticuatro horas sin dar conocimiento a la Autoridad Judicial o al Ministerio Fiscal de las diligencias que hubieren practicado.

No se expresa cuando debe empezar a contarse el término indicado, aunque se comprende que el momento inicial, para su cómputo, ha de ser aquél en que empiecen las diligencias.

La forma más correcta de dar conocimiento es la entrega del atestado instruido.

Ahora bien, en muchos casos, la práctica ha demostrado la conveniencia de, a fin de terminar definitivamente y por completo un servicio, prolongar algo más del tiempo señalado la entrega de las diligencias.

En estos casos en los que, poco antes de expirar el plazo de las veinticuatro horas, las circunstancias hacen presumir que se está a punto de obtener los datos precisos para establecer la identidad del culpable, proceder a su detención o conseguir su propia confesión, basta, para no incurrir en responsabilidad, comunicar a la Autoridad Judicial las diligencias practicadas, poniendo en conocimiento todas las circunstancias expresadas y solicitando la continuación de las diligencias antes de la entrega del atestado.

“Cuando hubieren practicado diligencias por orden o requerimiento de la Autoridad Judicial o del Ministerio Fiscal, comunicarán el resultado obtenido en los plazos que en la orden o en el requerimiento se hubiesen fijado” (artículo 296 de la LECrim).

1.9. Diligencia del atestado:

Es difícil determinar “a priori” cuales serán éstas, ya que en cada caso particular pueden primar unas sobre otras. No obstante e independientemente del hecho de que será de interés cualquier diligencia que pueda ayudar a la Autoridad Judicial a determinar la forma en que pudo producirse el accidente, se expone a continuación alguna de las más frecuentes.

1.9.1. Diligencia de recepción de la comunicación o diligencia de conocimiento del hecho.

Esta diligencia iniciará la mayoría de las veces el atestado y en ella se harán constar en primer lugar los datos del agente que recibe la noticia o la comunicación, empleo y destino, datos de las unidades en que presta sus servicios, especialidad y lugar en el cual inicia esta diligencia. En el caso de que la comunicación que se reciba sea un accidente de tráfico, no olvidará, siempre que sea posible, el reflejar los datos de aquél que participa la noticia y el lugar desde el que lo hace. Hará constar en esta diligencia todos los primeros datos que posea sobre el hecho.

1.9.2. Diligencia de traslado al lugar de los hechos.

Una vez que se ha tenido conocimiento del accidente y reflejadas todas las circunstancias apuntadas anteriormente, los agentes instructores, se trasladarán al lugar del hecho por el medio más rápido y más idóneo; una vez allí, cuyo momento hay que reflejar de manera clara, iniciará las averiguaciones y diligencias oportunas.

No se olvidará nunca de hacer constar en esta diligencia las personas o medios que se encontraban en el lugar al personarse los instructores, modificaciones habidas en las personas y en las cosas y medidas de auxilio a las víctimas.

1.9.3. Diligencia de inspección ocular.

La cual deberá contener inexcusablemente los siguientes datos:

  • Localización exacta del accidente en tiempo y lugar.
  • Situación de los vehículos después del accidente.
  • Situación de los restos desprendidos de los vehículos.
  • Situación de huellas sobre el pavimento producidas por los vehículos participantes.
  • Daños en los vehículos (aún cuando no se valoren).
  • Señalización existente.
  • Circunstancias meteorológicas en el momento del accidente, y a la llegada de los instructores, en su defecto.
  • Cualquier otro que comprenda descripción de huellas o vestigios susceptibles de desaparecer.

1.9.4. Diligencia de identificación o manifestación.

En ella se reflejará los datos de las personas implicadas en el accidente (nombre, DNI, fecha de nacimiento, domicilio, teléfono, e-mail), así como igualmente se reflejarán los datos de los siguientes documentos (Permiso de Conducción, Permiso de Circulación, fecha de vigencia de la ITV, Seguro Obligatorio), y a continuación la manifestación o testimonio de cómo ocurrieron los hechos.

1.9.5. Diligencia de traslado para tomar manifestaciones.

Que será extendida siempre que los instructores se vean en la necesidad de trasladarse a un Centro Sanitario, domicilio, etc., para tomar manifestaciones a heridos, médicos, testigos, etc.

1.9.6. Diligencia de parecer.

En ellas en base a los datos obtenidos en la investigación, manifestaciones y cualquier otro dato de interés, los instructores harán una valoración de los hechos ocurridos y expondrán las causas del accidente.

1.9.7. Diligencia de entrega.

Siempre es la última diligencia del atestado, detrás de ella no se pueden extender otras a no ser que se haga en ampliación de diligencias.

Categoría: ATESTADOS
 

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